viernes, 8 de julio de 2011

Vuelta n° 180 - Lo bueno del spiedo es que siempre se vuelve.

Un jueves cursando Social I, el profesor se dispuso a explicar "El suicidio", de Durkheim. Muy risueñamente con un tono chistoso que no le pareció agradable a ninguna de las mujeres que presenciábamos la clase, dijo que este buen hombre, "el tipo", como suele llamar él a todos los autores, pensaba que a las mujeres les bastaba con una novela y una mascota para estar bien. Obviamente, en ese momento pensé que era un pelotudo.
A la semana, más o menos, me siento a leer el texto en cuestión, y dice literalmente:
... si la mujer posee ese privilegio es porque su sensibilidad es más bien rudimentaria que muy desarrollada. Como vive menos que el hombre fuera de la vida común, ésta la penetra menos: la sociedad le es menos necesaria porque ella está menos impregnada de sociabilidad. Tiene apenas unas pocas necesidades que dependen de la sociedad, y las satisface con poco esfuerzo. Con algunas prácticas de devoción y algunos animales para cuidar, la solterona completa su vida.
Y antes de que reflorezca esa especie de indignación, me acordé de ésta vuelta (click ahí)... y no me quedó otra que, maldecirme bajito, darle un poco la razón a Durkheim, e interiormente, mandarlo a la mierda por forro.

1 comentario:

Skopéin Krause dijo...

jajaja buenisimo... mandemolos juntas...